"Para que en ningún tiempo y en ningún lugar haya un niño que se sienta distinto". José Moyá Trilla. Neurólogo Infantil. Creador del método CEMEDETE

martes, 4 de agosto de 2015

FORMAS AUTISTAS. ENFERMEDADES QUE ALTERAN LA COMPRENSIÓN DE LA REALIDAD


¿A qué fenómeno perceptivo debemos denominar realidad y cuándo es autismo?. ¿Dónde están los límites entre ambos fenómenos?.

            Es conocido que el cerebro de Einstein con gran sorpresa por parte de los investigadores era un cerebro parecido a un “queso de gruyere”, un queso lleno de agujeros.

Cuando el investigador al que se confió la autopsia del cerebro de Einstein, lo abrió y lo empezó a estudiar, se encontró con la sorpresa de que era un cerebro con grandes cavidades vacías.

El hecho era sorprendente; todo el mundo esperaba algo espectacular, y espectacular lo era pero en sentido contrario al esperado; el esperado era que hubiera una gran cantidad de materia gris, una gran cantidad de neuronas; es decir, si todos los cerebros humanos se consideran que como cifra aproximada tienen cien mil millones de neuronas, el de Einstein se esperaba que tuviese como mínimo las mismas o muchas más, tal vez en lo que se confiaba es que la proporción entre las neuronas (materia gris) y el sistema de soporte “blanco” sería distinto.

No solamente no lo era en sentido de cantidad sino que en realidad había menos neuronas, pero, y aquí está lo que en principio parecía paradójico y raro pero que es perfectamente lógico, lo que el cerebro de Einstein nos demostraba es que sólo había conservado las conexiones de los núcleos verdaderamente importantes y había eliminado las conexiones no útiles.

            El cerebro de Einstein no lo pudimos observar cuando nació, pero es muy probable que fuese un cerebro como el de todos los niños, compacto, denso. Montones y montones de conexiones entre todas las neuronas.

Si miramos el paisaje de un pueblo muy primitivo, visto desde un avión; lo que veremos serán miles de senderos y seguramente muy pocas carreteras. Aquellos senderos primitivos evolucionarán, según las veces que sean utilizados. Los senderos que se utilizan mucho, se convertirán en carretera, luego esa carretera se asfaltará y probablemente será una autovía y finalmente una autopista que unirá dos centros grandes de interés.

¿Quién realiza o Quién decide el que los centros sean o no sean interesantes? La experiencia repetida a lo largo de los años

            El niño cuando nace tiene una capacidad de curiosidad ilimitada. Jean Piaget, el patriarca de la psicología evolutiva,  demostró que los niños pequeños realizan sin la menor dificultad, y con gran entusiasmo, operaciones intelectuales, siempre y cuando se les estimule adecuadamente mediante formas experimentales en forma de juego, en forma de actividad operacional. Algunos niños con 3 años captan relaciones físicas fundamentales, como puede ser por ejemplo: la relación entre espacio y tiempo, es decir, velocidad, naturalmente no pueden explicarlo, saben con un saber de tipo intuitivo, experimental, que no puede ser verbalizado, lo saben  de forma absoluta pero no tienen razonamiento lógico porque no han llegado a este conocimiento mediante el razonamiento lógico, sino que han llegado mediante la experimentación impulsada por algo tan importante como es el entusiasmo vital, el desbordamiento vital, la curiosidad vital

Recordemos que en las clases de niños pequeños, no importa lo que vamos a hacer, lo importante es la propuesta de “hacer una vivencia excitante”.

Basta con decir: “vamos a vivir,…..!!!”, sin que ese algo que vamos a vivir sea nada definido. Basta con proponer las vivencias para conseguir que el cerebro se active.

El mero hecho de hablarles en un tono y, en un entorno, excita su curiosidad, sus ganas de experimentar (no olvidemos que los gateadores ya pueden ordenar sus peluches según criterios de orden personales pero que guardan un claro sentido del orden). La máxima, pues, del primer año de vida es, aprendemos viviendo, experimentando, haciendo. Los que trabajáis con niños pequeños, observáis cada día como se entusiasman como se esfuerzan como se concentran y también como se apagan y con que facilidad se olvidan.
           
            Los neurobiólogos describen el cerebro como un sistema electroquímico activo que inmediatamente empieza a “hacer preguntas al entorno”. Desde el primer lloro, los pequeños se dedican a descubrir experimentalmente todo cuanto afecta a su sensibilidad, es decir, atienden con gran interés y curiosidad a todas las sensaciones que impactan, que modifican su sensibilidad y alcanzan el centro mesodiencefálico de su cerebro, lo que hacen que aparezcan millones de “senderos” (sinapsis) que no sabe todavía que interés tendrán en el futuro.

La psicosis autista consiste en la incapacidad para seleccionar los senderos y eliminar los que no resultan interesantes y profundizar y ampliar los que son importantes. El primer criterio de selección es el del “me gusta- no me gusta” y luego se atiende al criterio de selección de las exigencias educativas “por culpa” de las cuales se “pasa” muchas veces por aquellos “senderos” del cerebro que los educadores proponen, estimulan y exigen; aunque estos senderos no conduzcan a situaciones agradables por si mismas.

También se “deja de pasar” por muchos senderos que son agradables pero que están prohibidos por el modelo educativo.

Los primeros se van convirtiendo en “centros de interés” y los segundos tienden a disminuir su influencia o incluso a desaparecer como ocurrió en el cerebro de Einstein.

El guardián de los datos

            Las investigaciones de los neurofisiólogos sobre todo de aquellos que se han especializado en la identificación de las psicosis, han estudiado, investigado y demostrado la función de control de selección de los núcleos centrales del cerebro. Estos núcleos denominados tálamo y cuerpo estriado e incluso también algunos núcleos de la protuberancia, es decir, la parte más elevada, el final superior de la médula espinal; estos núcleos son los que reciben, en principio, todas las frecuencias electromagnéticas procedentes del exterior, así que podemos afirmar que los estímulos sensoriales del mundo exterior llegan primeramente al sistema reticular, que es una estación de relevo, tanto en la entrada como en la salida del sistema reticular hay un paso de control.

Desde él tálamo la excitación encefálica sigue un circuito de retro alimentación, es decir, si supera la barrera del tálamo la excitación se introduce ya en las vías de la corona radiante que en visión macroscópica del cerebro aparece como un ramillete de cables, que saliendo desde la zona central del cerebro se esparce por toda la corteza. Este circuito de retro alimentación sigue a través de regiones sensoriales primarias de la corteza de los lóbulos cerebrales y una vez ha hecho el recorrido de retro alimentación que sostiene el ácido glutámico, que es el neuroceptor de estas excitaciones,  el cual después de recorrer todas las regiones sensoriales primarias de la corteza regresa al cuerpo estriado, es decir, regresa de nuevo al centro del cerebro ligeramente por encima del tálamo y cierra el circuito y llega de nuevo al punto de partida que es el tálamo. Así que el tálamo filtra, madura y regula la energía electroquímica que llega a la corteza del cerebro. Los neurotransmisores de la organización y la regulación talámica son la dopamina y la serotonina.

El equilibrio, la armonía y por lo tanto la calidad de la organización básica cerebral acerca de la comprensión de la realidad dependen del equilibrio armónico entre el ácido glutámico, la serotonina y la dopamina.

Pero el equilibrio de estos neurotransmisores depende de la excitación o de la inhibición que recibe el sistema conducido desde el exterior por el ambiente que vive.
Un niño muy consentido tiende a desequilibrarse por exceso de intensidad (ejemplo: los hiperactivos) y un niño poco estimulado puede desequilibrarse por defecto (ejemplo: autismo y depresión).
           
            Quiero recordar ahora, dirigiéndome especialmente a mis alumnos y a todos los seguidores del Método CEMEDETE, que siempre hemos utilizado el ejemplo del río que se desborda para explicar esta función, también hemos utilizado el ejemplo de la cantidad de libros que entrando en una biblioteca, enriquecería la biblioteca en teoría, pero en la práctica si no hay un sistema capaz de clasificar y ordenar los libros, la abundancia indiscriminada no sería riqueza, sino que sería el caos. Y esto es exactamente lo que los neurofisiólogos han descubierto como base de los síntomas psicóticos.

La secreción de los neurotransmisores cerebrales no debe ser ni poca, ni mucha porque las cantidades o intensidades disarmónicas son la causa de las enfermedades mentales. Los educadores pueden y deben influir en este proceso mediante la acción educativa, la exigencia, la disciplina, la estimulación y las normas de conducta.
           
            ¿Por qué los centros del sistema reticular segregan más dopamina en los casos de niños con signos psicóticos o pre-psicóticos?. ¿Cuáles son las <u>“cosas”</u> que pueden producir más activación dopaminérgica a nivel del sistema reticular, o bien, cuáles son los estímulos que pueden producir liberación de la actividad cortical pre-frontal con mayor secreción de serotonina y de ácido glutámico?

            La respuesta científica la obtuvo Bliss en 1973, que descubrió unos cambios en las uniones entre las neuronas a las que denominó sinapsis hebbiana; son aquellas sinapsis que han sido usadas repetidamente y este uso las ha reforzado hasta adquirir una eficacia tal que su umbral de estimulación cada vez es menor, y por lo tanto, cada vez se excitan con más facilidad, es decir, cada vez ese camino es más usado y, por lo tanto, cada vez es más “camino”, cada vez es más “carretera”, cada vez se usa más porque es más carretera y porque es más carretera se usa más y se convierte en autovía, que naturalmente se usa más, y entonces más fácilmente se convertirá en una “autopista” que unirá grandes centros de interés. Centros de gran importancia e influencia.
           
Bliss descubrió que existe una forma de transmisión sináptica que utiliza los receptores MMDA (metil aspartato), pero que sólo se utiliza, cuando el estímulo se produce repetidamente; por lo tanto el receptor de ese tipo puede considerarse un detector molecular que permite la entrada de calcio en la neurona post-sináptica en lugar de utilizar el sodio. La neurona post-sináptica, por lo tanto, no será despolarizada a través de sodio, que es lo habitual, sino a través de calcio, el cual desplaza el magnesio que era el tapón inhibidor y permite entonces la activación a través de este camino; este es un camino que permite mediante sonorización de estímulos la grabación de larga duración, o sea, un aprendizaje duradero.

Pero ¿podemos intervenir en estas funciones de la elevadísima complejidad neuroquímica que nos describen las neurociencias?, ¿Es posible activar o desactivar dichos fenómenos?.

Hay dos respuestas positivas. Ninguna de ellas nos permite actuar de una forma total y plena como nosotros quisiéramos, pero si que podemos intervenir y podemos intentar intervenir para mejorar la función que deseemos.

La primera forma de intervenir es utilizando fármacos, así que si sabemos que la serotonina y el ácido glutámico producen unos determinados efectos, podemos administrar, la silocibina, por ejemplo, para que esta sustancia, bloqueando los receptores de serotonina no permita que actúe la serotonina, impida la actuación de la serotonina y, por lo tanto, mejore los síntomas que produciría el exceso de serotonina.

Esto es un modo de actuar que nuestro método de activación armónica utiliza sólo de forma muy parcial, ya que la aplicación de fármacos neuroactivos hace que los efectos que la silocibina, bloqueando la acción de la serotonina, sean diferentes en sus resultados según cada zona determinada del cerebro. En unas zonas nos beneficia, pero los efectos que esta misma silocibina tiene en otras zonas del cerebro, nos perjudica; por lo tanto, solo es usado, por nuestra parte en casos extremos.

Nosotros propugnamos otra forma de intervenir. Los investigadores, los estudiosos de las neurociencias, saben que las experiencias vivenciales repetidas, son estimuladoras de la secreción de los neurotransmisores responsables de la acción neuronal por lo que estas substancias provocan “ganas de...”, o sea, impulsos de conducta.

            Cuando podemos ordenar una nueva información en una conexión sináptica que ya existe, es decir, podemos incidir y crear esas grabaciones de larga duración, convertimos “el sendero en autovía”.

 ¿Qué podemos hacer para que un sendero se convierta en autovía?

Naturalmente cuando un sendero se convierte en autovía, lógicamente el resto de senderos próximos tienden a desaparecer, por lo tanto el educador, el terapeuta estimulador selecciona cuales de las muchas ofertas que cada estímulo le ofrece, interesa más potenciar o desarrollar y decide cuáles de las muchas sinapsis que aparecen en el cerebro de los niños muy pequeños,  deben ser potenciadas, cuáles son las que se pasará una y otra vez por ellas y cuáles son las que deben ser abandonadas.

Este es el sistema que utilizamos en CEMEDETE mediante la aplicación diaria y repetida, a lo largo de muchos años de los programas de activación armónica que recomendamos para que sean aplicados por monitoras personalizadas a nuestros jóvenes pacientes.

Al utilizar el sistema de los estímulos repetidos potenciamos el uso del ión cálcico en detrimento del sodio y, por lo tanto, favorecemos las grabaciones de larga duración.

Cuando podemos utilizar esta nueva estimulación en una conexión ya existente, aprendemos algo nuevo, o bien, estimulamos la aparición de formaciones espinosas o de filopodios en los axones neuronales, “creando” o “diseñando” nuevas maneras de conexión para grabar de manera perenne (larga duración) las formas de conocimiento primario.

Ejemplo: Los aprendizajes automatizados se convierten en conceptos simbólicos al conectar mediante las sinapsis hebbianas, neuronas sensoperceptivas elementales, asociadas a códigos de significación, con neuronas de análisis lógico.

En lenguaje psicopedagógico diríamos que las unidades básicas de codificación y asociación se convierten en unidades de conocimiento simbólico y base del pensamiento abstracto mediante la conversión de los aprendizajes en conocimientos.

 Los dos mediadores son la dopamina y la acetilcolina los cuales, no sólo refuerzan nuestra concentración sino que proporcionan además satisfacción.

Por esto nuestro semblante y los semblantes de todos los alumnos, muestran un rostro “encendido” cuando a la hora de aprender sienten la satisfacción que proporciona el establecimiento de una base estable de conocimientos en la propia estructura de nuestro cerebro.

Mediante este sistema de repeticiones sustituimos la sinapsis que hacemos fundándonos en el ión sodio por las sinopsis hebbianas que se fundan en el ión cálcico. Cuando ocurre este fenómeno en el seno de nuestro cerebro vamos prescindiendo de los conocimientos elaborados mediante el impacto de una emoción grabado en la memoria y los vamos convirtiendo en razones de conocimiento generalizado.


Este proceso neuroquímico lo vive el ser humano como sentimiento de estabilidad, seguridad y confianza en si mismo frente a la versatilidad cambiante del caos de las sensaciones, las emociones y los instintos.

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